José Peláez: su pareja, su amor por el deporte, aprendió a cocinar a la fuerza y más

Una energía lo rodea y parece acompañarlo por donde transita. Por los pasillos de Latina, su presencia se destaca por la alegría que es parte de su ser. José Peláez, conductor del exitoso programa ‘El gran chef: Famosos-La revancha’, es exactamente igual al que se ve de lunes a viernes en la televisión. Cada respuesta que leerá va acompañada de una entonación divertida y ese humor brotando de sus poros.

José, ¿eres loco?

Quizá. Todos lo somos de alguna manera.

¿A qué tipo perteneces?

Al loco soñador.

Pensé que a los bailarines…

Soy muy descoordinado, tengo poco ritmo.

Pero sales al ‘ruedo’…

No tengo miedo escénico.

¿Juegas fútbol?

Me gusta, es un deporte que genera muchas lesiones y como soy maratonista podría hacerlo.

¿Tu puesto?

Defensa.

¿Bueno?

Hago tres pataditas y se me cae la pelota.

¿Tan malo?

Sí, pero soy muy aguerrido.

¿Eres un Aldo Corzo?

Sí, ja, ja. Yo he jugado con él.

¿Lo has enfrentado?

Pero de muy chicos en el club Regatas Lima.

¿Hincha de…?

Me fui muy joven a España, de 17 años, me instalé en la ciudad de Oviedo y me hice seguidor del Real Oviedo.

¿Y eso?

Siento que es un guiño al lugar que me acogió.

Dijiste que te fascina correr…

Lo hago en maratones, las reales, esas de 42,195 K.

¿Es una manera de mantenerse en forma?

Hago deporte, espiritualmente me hace feliz.

¿Tienes miedo a morir?

Un poco, más a que pueda ocurrir temprano.

¿Hay vida después de esta vida?

No filosofo tanto de ese tema.

¿Qué haces cada mañana?

Escribo una especie de diario.

Dicen que despertar cada día es resucitar…

Es una nueva oportunidad de ser feliz y reconocer todo lo que ocurre a tu alrededor.

Conduces un programa de cocina, ¿por casa cómo andamos?

Aprendí a la fuerza y por mi salud.

¿Cómo es eso?

Cuando me fui a vivir solo a España tenía 17 años.

¿Fue por sobrevivencia?

Sí y también una forma de acercarme a mi país.

¿Un secreto para la cocina?

Mi mamá me enseñó: por cada taza de arroz, media más de agua.

Siempre andas alegre…

La risa y el juego siempre están en mi vida.

¿Cómo nació eso?

Soy hijo único y aprendí a jugar conmigo mismo. Era el carrito, el zapato y el banco en el monopolio.

¿Te ríes de ti?

He aprendido.

¿Por ejemplo?

Me burlo de mi rol en el programa. Ves un plato que es una porquería y digo que es una obra de arte. Si un participante dijo algo que no entiendo, digo que es un filósofo.

¿Cuál es la verdad?

Que un maní en uno de los platos tiene mayor poder de decisión que yo en el programa.

¿Sorprendes a la novia con una cena romántica?

De vez en cuando, aunque mis planes con ella van por viajar. Nos hemos encontrado en una maratón en el extranjero.

Déjanos una frase para el análisis…

Lo bueno siempre está atrás del miedo.

Un abrazo…

A ustedes y no se olviden que este lunes 4 estrenamos a las 7:45 de la noche ‘El gran chef: La revancha’.

Un gusto conocerte…

Un placer y gracias, me he sentido bien con ustedes.

Se fue como llegó: rápido, pero sin apurarse. Sonriendo, aunque sin soltar una carcajada. Tiene la actitud de los seres a los que definió el dramaturgo irlandés Bernard Shaw: ‘Algunos hombres ven las cosas como son y se preguntan por qué. Yo sueño con cosas que todavía no son y digo ¿por qué no?’.